Las comunidades virtuales y la reconfiguración del hombre y su cultura

SARA MALINARICH

Las comunidades virtuales y la reconfiguración del hombre y su cultura

 

I

La simbiosis entre el hombre y las nuevas tecnologías implica una relación más estrecha que la mutua dependencia. Las nuevas herramientas de trabajo así como los complejos dispositivos que hacen del individuo un ser con capacidades extraordinarias son apenas una faceta de la postmodernidad.

El principal compromiso del hombre actual y su tecnología está en la reconfiguración de sí mismo y su cultura. Hace cuarenta y cinco años Marshall Mc Luhan apuntó: “De repente, ahora somos […] recolectores nómadas de conocimiento, nómadas como nunca antes, informados como nunca antes, libres del espacialismo como nunca antes pero también envueltos en por el proceso social como nunca antes”. 1

La afirmación de Mc Luhan deja un resquicio para fugarse. La idea del sujeto a la deriva en la red de Internet ha ido cambiando poco a poco. No es el individuo en solitario, el héroe o el activista, el que revoluciona las políticas y valores de la sociedad actual. Existe otro tipo de fuerza que está acelerando los procesos sociales y que dota al usuario de la red de entornos que lo despoja de su conducta nómada. Se trata de las comunidades virtuales.

Una comunidad virtual es, por necesidad, una comunidad utópica, descentralizada; los individuos que la componen se encuentran conectados entre ellos por medio de la Internet. Por tanto, una comunidad virtual no es otra cosa que un territorio de presencia y participación sin un lugar geográfico.

José Luis Brea lo define así: “Un dominio virtual en el que se comparte la construcción del discurso a través del diálogo coparticipado, una tentativa de recuperación del sueño ilustrado de la esfera pública”. Esta nueva forma de agrupación, dinamizadora de los procesos sociales, es sin duda el proceso de hoy.

En el campo del arte, la posibilidad de los individuos de estar conectados en red, por tanto acceder a la comunicación a distancia, da paso a nuevos métodos de creación, nuevos entornos y nuevos cuestionamientos. No son los hombres seducidos por las máquinas quienes reflejan el pensamiento del siglo XXI. Son los hombres que seducen a la máquina y construyen sistemas capaces de emocionarse, redes sensibles a los propios hombres.

Los artistas son productores de experiencias donde la incorporación de las nuevas tecnologías implica una serie de posibilidades, mundos y dimensiones que dan soporte a las ideas. La base es el concepto pero los valores humanos  deben prevalecer. Cuestiones como identidad, poder, cuerpo y avatar, son integradas a un planteamiento de obra interactivo y personal. Se enriquece en el intercambio y con el significado, así como de la sensibilidad de quienes participan de estas experiencias.

 

II

En diciembre del 2004, artistas de tres países distintos formaron una red de trabajo basada en sistemas de videoconferencia, por aquella época bastante poco desarrollados. La dirección de ese grupo estuvo a cargo de la autora de este artículo.

En el año 2005 el grupo llevó a cabo una conexión entre Latinoamérica (Chile) y Europa (Sucia y España) a través de Internet. Esta primera experiencia se tituló Órbita [05] Festival de acciones colaborativas vía webcam.2

El encuentro tuvo lugar en Chile en el teatro “La Vitrina”; allí Isabel Aranda (Yto), la artista invitada al proyecto, transmitía su performance bajo la coordinación del colectivo Mapochosputnik. En España, desde el Museo de Las Ciencias de Castilla-La Mancha,  María Domínguez Alba y Rafael Ortega interactuaron, de manera simultánea, con otros artistas localizados en Suecia (Vicente Pastor y Pernilla Ljungkvist). El resultado fue la realización de obras en co-autoría entre artistas localizados en lugares geográficamente distantes, haciendo uso de lenguajes relacionados con el cuerpo, tales como la danza y la performance.

A partir de estas primeras aproximaciones se formalizó un nuevo proyecto llamado INTACT, Interfaz para la Acción Telecompartida3, con amplias miras en el campo de la creación a distancia, para fines educativos, de investigación y experimentación. Este desarrollo ha permitido al grupo acceder a centros de investigación en el campo del arte y la tecnología tales como la Fundación CESGA, MIDE (Museo Internacional de Electrografía de Cuenca), Facultad de Bellas Artes de La Universidad Castilla-La Mancha así como en galerías de arte y espacios públicos.

Una de las obras iniciadas por la dirección INTACT se titula Cita a Ciegas4.  El día diecisiete de noviembre de 2008 se realizó una conexión –por medio de un sistema de videoconferencia– entre la artista Aída Mañez y la directora de INTACT, quienes no se conocían previamente. Durante la conexión, llamada genéricamente acción telecompartida, las participantes se presentaron mutuamente de manera simultánea. Sin preparativos, excepto la hora de la cita, se encontraron en la red dos desconocidas. La directora, con el cuerpo previamente pintado de azul, enfocó su cámara a la zona del tronco para que Máñez lo viera. Ella, por su parte, enfocó su cámara a su propio rostro. La imagen trasmitida por ella fue proyectada al cuerpo de su interlocutora usando un cañón: la suma fue un cuerpo con un rostro proyectado encima.

Máñez se encontraba en Valencia y su interlocutora, en Cuenca. Durante poco más de ocho minutos, la autora fue agregando líneas de pintura blanca sobre la pintura azul para ir revelando los ojos, la boca y los movimientos de Mañez con mayor claridad. La acción de Máñez modificaba las formas de su compañera de acción, ocultando y revelando el cuerpo; iluminándolo en la medida que entraba o salía de la oscuridad.

 

III

La producción de formas de socialización e individuación no funciona de la misma manera en el ciberespacio. Los viejos mecanismos de la reproducción social –la familia, la educación, la religión, la patria– han sido sustituidos allí. Esta nueva manera de agruparse da paso a la reconfiguración de los valores y por tanto un cambio en la percepción del sujeto. En este contexto, las aportaciones del proyecto INTACT son el fomento de la tolerancia, la multiculturalidad, la comunicación y la creación de nuevas formas narrativas.

El aprendizaje obtenido de las acciones por medio de la red ha dejado ver que los límites entre natural y artificial hoy son irrelevantes.  Lo realmente transversal es la conexión. Sin embargo, la formalización estratégica para la comunicación remota, posee dos puntos críticos: contenido e individuo.

El contenido es sustancial; las posibilidades técnicas ahora permiten incorporar un sinfín de recursos y lenguajes. Gracias a esto, y superada la etapa dadaísta de las primeras conexiones promovidas por el proyecto INTACT, el objetivo  ahora es qué decir en la distancia y cómo construir narrativas más complejas, para los participantes mismos y para compartirlo con la audiencia. Ahora que resulta posible conectar salas de videoconferencia con nueve cámaras cada una, a la velocidad de la fibra óptica, sólo queda concentrarse en la obra. Las nuevas producciones configuran no sólo historias para un nuevo tipo de teatro virtual u otra cinematografía posible, sino también experiencias que pasan a formar parte de la memoria de la comunidad virtual como recuerdos vividos y compartidos.

Paradójicamente, la problemática del sujeto tiende a volver a lo más primordial. La dirección de INTACT ha convocado e invitado a numerosos artistas con el fin de formar una red de trabajo alrededor del mundo. Sin embargo, el resultado se asemeja más a un núcleo (nodo) que a una red propiamente dicha.

El comportamiento más básico entre los líderes naturales y sus colectivos, reales o virtuales, se ha puesto en evidencia. Los invitados, así como quienes han conocido el proyecto, construyeron con posterioridad su propio núcleo de trabajo con el que han llevado a cabo experiencias similares a las de INTACT. Esta forma de actuar muestra que las comunidades virtuales se configuran por atracción, afinidad, apegos y sentimientos que no se pueden moderar. Ahí está su fuerza y, sin una ética, también puede estar ahí su debilidad.

Con un escenario de las características de la red de Internet, es posible proponer con coherencia el encuentro entre nodos. Serán experiencias entre colectivos paralelos que en un momento dado se comunican en la red para compartir los desarrollos e investigaciones de cada comunidad virtual, e ir enriqueciéndose mutuamente. Es imaginable que en muy poco tiempo la cualidad nómada no se manifestará como un individuo en solitario en el ciberespacio sino de él con su comunidad.

 Copy Left. Madrid. Octubre, 2010

 

Notas

1 Marshall McLuhan (1964) Understanding Media: The Extensions of Man (New York: McGraw-Hill) 358.

2 http://www.saramalinarich.net/orbita/spain.htm

3 http://www.intact01.net

4 http://www.intact01.net/es/archives/254

 

Este artículo forma parte del libro, compilado por Silvio De Gracia, INTERNET Y PERFORMANCE: NEGOCIACIONES ENTRE CUERPO, VIRTUALIDAD Y TELEPRESENCIA

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Foto portada: Manuel Terán de una acción telecompartida de INTACT Project
Los textos que recoge este libro configuran un repertorio crítico y teórico en torno a la interacción entre performance e Internet, y sobre las implicancias de las negociaciones entre el cuerpo, la virtualidad y la telepresencia en el contexto del ciberespacio.
En tiempos hipermediáticos, la performance se tecnologiza y se despliega en una multiplicidad de novedosos registros que reformulan las relaciones entre arte y tecnología, y que derivan, por vía de la ciberespacialidad, en el pasaje de un arte eminentemente presencial a un arte fantasmáticamente telepresencial. Lo que se propone este libro entonces es analizar y teorizar  las formas emergentes de la vinculación entre performance e Internet, considerando, entre otras, el cuerpo fantasma o virtual, la ciberperformance, la corporalidad colectiva y participativa, y hasta la tecnologización y descorporificación de sentido  transhumanista.
Esta publicación pretende enriquecer la exigua bibliografía sobre performance existente en Latinoamérica, apostando esencialmente a componer un volumen teórico de referencia sobre uno de los campos más intrigantes y novedosos de la performance actual: la teleperformance o performance en la red.
Textos de Beatriz Albuquerque, María Beatriz de Medeiros, Silvio De Gracia, Ángel Pastor y Sara Malinarich
Colección ARTextos
Dirigida por Silvio De Gracia

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